Por Pedro L. Toledo Ramos.
El pasado lunes, tuvimos la suerte (¿?) de escuchar en una entrevista radiofónica al Director General de la Agencia Tributaria, diciéndonos que los estudios que se han efectuado sobre el impacto de la economía sumergida en nuestro país, carecen de rigor y que no es tan elevada como pudiere parecer. Así mismo el señor López Carbajo, manifestó que en el año pasado, habían conseguido aumentar la recaudación, en gran parte con la “minoración de las devoluciones”.
Pero ¿Qué obtendríamos si ambas afirmaciones las metemos en una coctelera y las agitamos? Pues por un lado, que el citado señor, pese a lo que intenta dar a entender en la entrevista, no pisa mucho la calle, para escuchar de manera recurrente el “con Iva o sin Iva”, las cajas “as” (porque no usaremos correctamente el plural de a, aes) y “bes”, mientras el empresario que intenta tener todo en regla, sufre enormemente para llegar a fin de mes. Y por otro lado, a contribuyentes a quienes les sale a devolver su Renta o el IVA, se les reduce dicha devolución. Estos contribuyentes, tiene derecho, primero a alegar, luego a presentar recursos e incluso a acudir al Tribunal Económico Administrativo Regional, para mayor gloria de su asesor. Pero mientras tanto, el dinerito que tanta falta les hace en tiempos como los que corren, no está en su poder para hacer frente al vencimiento de la tarjeta de crédito o cambiar la legendaria lavadora del 97 (atada a un bloque de cemento, puesto que cada vez que se pone empieza a andar por la cocina, cual R2d2).
Por tanto dicho contribuyente, en el mejor de los casos, prefiere perder 300, 400 o 600 euros, con tal de que Hacienda le devuelva los 2000 o 3000 que tiene suyos, de manera inminente y no meterse en un enrevesado camino que le haría ver el mencionado importe al cabo de 10 o 12 meses, como pronto ¿Tenían derecho a esos 300, 400 o 600 euros?, es posible, pero no los van a cobrar, sirviendo para engrosar esa cifra de “minoración de devoluciones”, con la que se llena la boca del citado Don Juan Manuel.
Por suerte tenemos alguna noticia feliz. El pasado sábado, (además del empate del Barça en el Molinón), se aprobó el Plan de Choque contra el Desempleo, con bonificaciones para contratos a tiempo parcial para jóvenes y desempleados. Inicialmente, me parece una excelente iniciativa y creo que es posible que pueda ir en la línea adecuada para intentar reducir el desempleo. Reducción que realmente nos haría felices, aunque mientras tanto nos conformemos con el método de Лев Николаевич Толстой (León Tolstói para los amigos) “para ganar la felicidad hay que proyectar desde uno mismo, en todas direcciones, como una araña, una tela adhesiva de amor y atrapar en ella todo lo que venga” aunque lo que venga, sea por medio del Director de la AEAT.
Que la fuerza os acompañe.
Red Europea de Asesorías iusTime
viernes 11 de marzo de 2011
De los días, la vida y las pensiones.
Por Pedro L. Toledo Ramos.
29.200 días son los que tiene la vida media de un ser humano. Días que se viven como si fueran una vida misma. De tal modo, que un día sería una especie de “minivida”, que se iría repitiendo para, después de juntarse con los otros 29.199 días o “minividas” conformar la “vida total” de esa persona.
Si procediéramos a repasar esos días, observaríamos lo siguiente:
2.555 días, estamos sin conocimiento, felices en nuestra infancia, hasta que se decide, que cuando tenemos siete años, ya estamos en posesión de ese “conocimiento” (muchos de nosotros todavía no lo tenemos con más de cuarenta).
1.825 días, son la duración de la infancia preadolescente, con la Ds, la Wii, el primer móvil, la fiesta de pijamas y puede que hasta el primer beso (casto y en la mejilla, por supuesto).
1.460 días, estamos en la pubertad, feliz época en que descubrimos que ya no nos gusta el Disney Channel, como cambia nuestro cuerpo y en el que cada uno va descubriendo como es, (aunque sepa muy bien lo que no quiere ser).
2.190 días, serían de la juventud, (juventud dorada, de esta segunda inocencia, que da en no creer en nada) hasta los 22 en que vivimos ajenos al final de la vida, primer coche, botellón, bares, deportes, noviazgos, etc.
Días indeterminados de juventud, desde esos 22 hasta que te reproduces y por tanto esa juventud desaparece, aflorando a tu vocabulario palabras malditas (hipoteca, letra, episiotomía, pañal, sobrepeso, celulitis, coche familiar) que vienen a decirte que algo ha cambiado, ya para siempre.
5.475 días, serían los de la madurez, algún achaque, alguna mirada de envidia a los treintañeros, antes de llegar a los últimos 5.475 días, los de nuestra vejez. Vejez en la que esperamos cobrar nuestra pensión de jubilación. Pero que a día de hoy, no sabemos si la percibiremos por todos esos días, por los últimos 475 o si nuestros herederos tendrán que soportarnos sin cobrar más que una ayuda para el sepelio, una corona y un botecito para las cenizas, marca Acme, claro está.
Mientras tanto, de momento nos tendremos que jubilar dos años más tarde, cobrando menos, ampliándose el plazo para el cálculo de la base reguladora, pero seguiremos contentos, al fin y al cabo es un acuerdo entre todas las partes implicadas. Lo que no recuerdo es cuando pidieron mi opinión, estaría despistado observando cómo pasan los días, puesto que al fin y al cabo como decía Ralph W. Emerson: “los días vienen y van como figuras embozadas y veladas, enviadas desde una partida distante y amiga, pero no dicen nada, y si no usamos los dones que ellas traen, vuelve a llevárselos también en silencio”.
Que la fuerza os acompañe.
29.200 días son los que tiene la vida media de un ser humano. Días que se viven como si fueran una vida misma. De tal modo, que un día sería una especie de “minivida”, que se iría repitiendo para, después de juntarse con los otros 29.199 días o “minividas” conformar la “vida total” de esa persona.
Si procediéramos a repasar esos días, observaríamos lo siguiente:
2.555 días, estamos sin conocimiento, felices en nuestra infancia, hasta que se decide, que cuando tenemos siete años, ya estamos en posesión de ese “conocimiento” (muchos de nosotros todavía no lo tenemos con más de cuarenta).
1.825 días, son la duración de la infancia preadolescente, con la Ds, la Wii, el primer móvil, la fiesta de pijamas y puede que hasta el primer beso (casto y en la mejilla, por supuesto).
1.460 días, estamos en la pubertad, feliz época en que descubrimos que ya no nos gusta el Disney Channel, como cambia nuestro cuerpo y en el que cada uno va descubriendo como es, (aunque sepa muy bien lo que no quiere ser).
2.190 días, serían de la juventud, (juventud dorada, de esta segunda inocencia, que da en no creer en nada) hasta los 22 en que vivimos ajenos al final de la vida, primer coche, botellón, bares, deportes, noviazgos, etc.
Días indeterminados de juventud, desde esos 22 hasta que te reproduces y por tanto esa juventud desaparece, aflorando a tu vocabulario palabras malditas (hipoteca, letra, episiotomía, pañal, sobrepeso, celulitis, coche familiar) que vienen a decirte que algo ha cambiado, ya para siempre.
5.475 días, serían los de la madurez, algún achaque, alguna mirada de envidia a los treintañeros, antes de llegar a los últimos 5.475 días, los de nuestra vejez. Vejez en la que esperamos cobrar nuestra pensión de jubilación. Pero que a día de hoy, no sabemos si la percibiremos por todos esos días, por los últimos 475 o si nuestros herederos tendrán que soportarnos sin cobrar más que una ayuda para el sepelio, una corona y un botecito para las cenizas, marca Acme, claro está.
Mientras tanto, de momento nos tendremos que jubilar dos años más tarde, cobrando menos, ampliándose el plazo para el cálculo de la base reguladora, pero seguiremos contentos, al fin y al cabo es un acuerdo entre todas las partes implicadas. Lo que no recuerdo es cuando pidieron mi opinión, estaría despistado observando cómo pasan los días, puesto que al fin y al cabo como decía Ralph W. Emerson: “los días vienen y van como figuras embozadas y veladas, enviadas desde una partida distante y amiga, pero no dicen nada, y si no usamos los dones que ellas traen, vuelve a llevárselos también en silencio”.
Que la fuerza os acompañe.
De Mark Twain, el perdón y las Cajas de Ahorros.
Por Pedro L. Toledo Ramos.
Si hablásemos de un tal Samuel Langhorne Clemens, muchos de nosotros no sabríamos que estábamos hablando de Mark Twain. Escritor entre otros de aquellos legendarios Tom Sawyer, Hukleberry Fynn o un Yanqui en la Corte del Rey Arturo. Pero lo que mucha gente tampoco conoce es que Mark Twain, fue un auténtico luchador en pro de las clases menos favorecidas, así como autor de una de las más bellas definiciones de la palabra perdón:
“El perdón es la fragancia con que la violeta cubre el talón que la aplasta”.
Y mucho perdón es el que necesitarán las cerca de 300,000 familias que al día de la fecha deben más dinero por sus viviendas, que el valor que estas tienen. Esto es, la práctica totalidad de las viviendas que se han vendido a partir del año 2007, con una concesión de hipoteca de un 80 % de su tasación, al día de la fecha, tienen un préstamo “vivo” superior a lo que vale su vivienda en el mercado.
Con lo que si la legislación española fuere similar a la de Estados Unidos, se produciría lo que allí se conoce como el “efecto sonajero”. Esto es, se presentarían dichas familias en su sucursal bancaria, con el manojo de llaves de la que hasta ese momento era su vivienda y después de hacerlas sonar, se la dejarían al director, para que se hiciera cargo de la casa (con su barbacoa y todo, puesto que recordemos que todas las casas en USA, tienen barbacoa, 300 m2 de jardín, un vecino con perro que ladra y un chico en el instituto que va limpiando el césped por el barrio, según pasa el lechero, cruzándose con un niño en bicicleta lanzando periódicos a ambos lados).
Pero la pregunta que hemos de hacernos es ¿para quién el perdón? ¿Para esa pobre familia que apenas llega a fin de mes y observa en el horizonte la subida del Euribor como nueva Amenaza Fantasma? ¿Para el cuñado que trabajaba en una agencia inmobiliaria y les avisó que esa casa era un chollo y que si uno se quedaba en el paro, la vendían al día siguiente ganando treinta mil euros en un pis-pas? ¿Para el director de la sucursal, que pese a que no lo veía claro, además de darles la hipoteca para la casa, la engordó con el dinero para el BMW y las tres teles de plasma y las dos “plays” que toda casa que se precie ha de tener hoy en día?
Hemos de suponer, que ahora con la nacioprivatización de las Cajas de Ahorro, sin cargo alguno al contribuyente, claro está ¿?, estas y otras interrogantes quedarán despejadas. Pero ¿Qué nos diría Mark Twain al respecto?
Que la fuerza os acompañe.
Si hablásemos de un tal Samuel Langhorne Clemens, muchos de nosotros no sabríamos que estábamos hablando de Mark Twain. Escritor entre otros de aquellos legendarios Tom Sawyer, Hukleberry Fynn o un Yanqui en la Corte del Rey Arturo. Pero lo que mucha gente tampoco conoce es que Mark Twain, fue un auténtico luchador en pro de las clases menos favorecidas, así como autor de una de las más bellas definiciones de la palabra perdón:
“El perdón es la fragancia con que la violeta cubre el talón que la aplasta”.
Y mucho perdón es el que necesitarán las cerca de 300,000 familias que al día de la fecha deben más dinero por sus viviendas, que el valor que estas tienen. Esto es, la práctica totalidad de las viviendas que se han vendido a partir del año 2007, con una concesión de hipoteca de un 80 % de su tasación, al día de la fecha, tienen un préstamo “vivo” superior a lo que vale su vivienda en el mercado.
Con lo que si la legislación española fuere similar a la de Estados Unidos, se produciría lo que allí se conoce como el “efecto sonajero”. Esto es, se presentarían dichas familias en su sucursal bancaria, con el manojo de llaves de la que hasta ese momento era su vivienda y después de hacerlas sonar, se la dejarían al director, para que se hiciera cargo de la casa (con su barbacoa y todo, puesto que recordemos que todas las casas en USA, tienen barbacoa, 300 m2 de jardín, un vecino con perro que ladra y un chico en el instituto que va limpiando el césped por el barrio, según pasa el lechero, cruzándose con un niño en bicicleta lanzando periódicos a ambos lados).
Pero la pregunta que hemos de hacernos es ¿para quién el perdón? ¿Para esa pobre familia que apenas llega a fin de mes y observa en el horizonte la subida del Euribor como nueva Amenaza Fantasma? ¿Para el cuñado que trabajaba en una agencia inmobiliaria y les avisó que esa casa era un chollo y que si uno se quedaba en el paro, la vendían al día siguiente ganando treinta mil euros en un pis-pas? ¿Para el director de la sucursal, que pese a que no lo veía claro, además de darles la hipoteca para la casa, la engordó con el dinero para el BMW y las tres teles de plasma y las dos “plays” que toda casa que se precie ha de tener hoy en día?
Hemos de suponer, que ahora con la nacioprivatización de las Cajas de Ahorro, sin cargo alguno al contribuyente, claro está ¿?, estas y otras interrogantes quedarán despejadas. Pero ¿Qué nos diría Mark Twain al respecto?
Que la fuerza os acompañe.
De las Rosas, los presupuestos y los colchones.
Por Pedro L. Toledo Ramos.
“Una de las cosas más trágicas que conozco sobre la naturaleza humana es que todos tendemos a aplazar la vida. Todos soñamos con un mágico jardín de rosas más allá del horizonte en lugar de disfrutar de las rosas que están floreciendo delante de nuestra ventana hoy”, como habréis podido deducir, por la belleza y trascendencia de sus palabras, este párrafo, no es mío, sino de Dale Carnegie, uno de los primeros “gurús” en el mundo de la autoayuda
Autoayuda, que hoy, a estas alturas de crisis, depresión, crack o como queramos llamarlo, es más necesaria que nunca. Y aún más en el mundo de la empresa. NO, no podemos aplazar las decisiones. NO, no podemos esperar que haya una súbita subida de las ventas. NO, no podemos esperar la concreción del pedido que igual salía la semana pasada. NO, no podemos esperar que una conjunción de Júpiter con Saturno, venga a sacarnos del atolladero. Tenemos que luchar, “auto ayudarnos” y salir nosotros solitos.
Y para ello, hoy más que nunca, hemos de tratar de maximizar nuestras fortalezas. Y muchos se preguntaran que por donde hemos de empezar. En mi humilde opinión, por lo más básico. Hoy más que nunca se vuelve imprescindible en TODA EMPRESA, FAMILIA, CASA, etc. la elaboración de un presupuesto. Presupuesto que nos evitará sudores fríos, con las inevitables tensiones de tesorería, que nos harán rebuscar debajo del colchón. Denostado colchón, que seguramente esté ya más seco que la mismísima mojama (esa salazón hecha de los lomos de atún y que se debe acompañar de una cervecita bien fría o de un vinito de manzanilla llegado el caso), o tener que recurrir a un préstamo rápido con un interés de dos dígitos o en su defecto empeñar las joyas que la suegra dejó a nuestro cargo, pertenecientes a una tía de la susodicha que estuvo haciendo las Américas, cual David Bisbal.
Para elaborar dicho Presupuesto, no es necesario tener ningún conocimiento especial de economía o informática. He visto excelentes presupuestos hechos a lapicero y “cuentalavieja” en la parte de atrás de un calendario (de los grandotes con santoral y lunas). En cualquier caso, si alguien no se viere capacitado, puede recurrir a un profesional. Pero si queréis sobrevivir, elaboradlo, preved, anticipad, no estéis apagando fuegos.
Y después, con la tranquilidad o intranquilidad que pudiere dar, el despejar la incertidumbre de la situación. Mirad por la ventana, observad las rosas y si no se han helado, disfrutad de su aroma.
Seguramente os dará el viento, viento frío, os despeinaréis, pero pensad que todo lo bueno de esta vida o engorda o despeina. Que la fuerza os acompañe.
“Una de las cosas más trágicas que conozco sobre la naturaleza humana es que todos tendemos a aplazar la vida. Todos soñamos con un mágico jardín de rosas más allá del horizonte en lugar de disfrutar de las rosas que están floreciendo delante de nuestra ventana hoy”, como habréis podido deducir, por la belleza y trascendencia de sus palabras, este párrafo, no es mío, sino de Dale Carnegie, uno de los primeros “gurús” en el mundo de la autoayuda
Autoayuda, que hoy, a estas alturas de crisis, depresión, crack o como queramos llamarlo, es más necesaria que nunca. Y aún más en el mundo de la empresa. NO, no podemos aplazar las decisiones. NO, no podemos esperar que haya una súbita subida de las ventas. NO, no podemos esperar la concreción del pedido que igual salía la semana pasada. NO, no podemos esperar que una conjunción de Júpiter con Saturno, venga a sacarnos del atolladero. Tenemos que luchar, “auto ayudarnos” y salir nosotros solitos.
Y para ello, hoy más que nunca, hemos de tratar de maximizar nuestras fortalezas. Y muchos se preguntaran que por donde hemos de empezar. En mi humilde opinión, por lo más básico. Hoy más que nunca se vuelve imprescindible en TODA EMPRESA, FAMILIA, CASA, etc. la elaboración de un presupuesto. Presupuesto que nos evitará sudores fríos, con las inevitables tensiones de tesorería, que nos harán rebuscar debajo del colchón. Denostado colchón, que seguramente esté ya más seco que la mismísima mojama (esa salazón hecha de los lomos de atún y que se debe acompañar de una cervecita bien fría o de un vinito de manzanilla llegado el caso), o tener que recurrir a un préstamo rápido con un interés de dos dígitos o en su defecto empeñar las joyas que la suegra dejó a nuestro cargo, pertenecientes a una tía de la susodicha que estuvo haciendo las Américas, cual David Bisbal.Para elaborar dicho Presupuesto, no es necesario tener ningún conocimiento especial de economía o informática. He visto excelentes presupuestos hechos a lapicero y “cuentalavieja” en la parte de atrás de un calendario (de los grandotes con santoral y lunas). En cualquier caso, si alguien no se viere capacitado, puede recurrir a un profesional. Pero si queréis sobrevivir, elaboradlo, preved, anticipad, no estéis apagando fuegos.
Y después, con la tranquilidad o intranquilidad que pudiere dar, el despejar la incertidumbre de la situación. Mirad por la ventana, observad las rosas y si no se han helado, disfrutad de su aroma.
Seguramente os dará el viento, viento frío, os despeinaréis, pero pensad que todo lo bueno de esta vida o engorda o despeina. Que la fuerza os acompañe.
De Pompeya Sila, la policía de Sanidad y Víctor Manuel.
Por Pedro L. Toledo Ramos.
Parece ser que corría el año 63 a.c., cuando en la “Domus Pública”, residencia oficial del “Pontifice Máximus” Julio César, se celebró la fiesta de la “Bona Dea”. Y aunque los romanos eran de mente liberal, en aras de evitar tentaciones, era un acto reservado a mujeres, con la idea de evitar presuntas infidelidades, que parece ser, en aquella época solo se daban entre personas de distinto sexo (o más bien lo contrario, no se consideraba infidelidad). Cuando con ideas aviesas, (o quizá preclaras), Publio Clodio Pulcro, se introdujo en dicha fiesta, disfrazado de mujer, para yacer o quizá solo hablar de los resultados de la última carrera de cuadrigas, (tan poco hay que ser tan mal pensados), con Pompeya Sila, a la postre esposa del mismísimo Julio César. Lo que llevó aparejado el divorcio de tan insignes personajes y aquella frase para la historia de que “la mujer del César no solo ha de ser honrada, sino también parecerlo”.
Pues bien, algo similar debería ocurrir con la Agencia Tributaria, en épocas como la actual en la que, como ya indicábamos la semana pasada, todos los empresarios, se encaminan con gran dolor de su escuálida tesorería a rendir cuentas del cuarto trimestre de 2.010. Y sin embargo, descubrimos con asombro como ha sido objeto de una querella la Delegada Central de Grandes Contribuyentes y dos jefes del mismo departamento, por una presunta prevaricación, consistente en la paralización de una inspección fiscal en relación con un caso de facturas falsas.
Esta cuestión, de la que entiende el Juzgado de Instrucción número 8 de Madrid, podría quedarse en nada. Como quedó en nada el juicio al mencionado Publio, según se deduce del “Sálvame”, del día de la fecha. No obstante, la magen de Pompeya quedó en entredicho.
El daño ya está hecho y ante esto, que le puedes decir, por ejemplo a un empresario de la hostelería (ahora también dedicado a labores policiales, para mayor gloria del Ministerio de Sanidad), cuando te indica, que si no puedes hacer nada con sus impuestos, que tiene tres trabajadores a su cargo, que cada vez va menos gente al bar, que los que van se marchan antes o consumen menos, que solo pagamos los pequeños y justo ahora lee una noticia como la que indicamos y le viene a la cabeza aquella canción de Víctor Manuel con el “aquí pagamos todos o no paga ni Dios” (creo que era cabemos, no pagamos, pero hace ya tanto tiempo de aquello). Que la fuerza os acompañe.
Parece ser que corría el año 63 a.c., cuando en la “Domus Pública”, residencia oficial del “Pontifice Máximus” Julio César, se celebró la fiesta de la “Bona Dea”. Y aunque los romanos eran de mente liberal, en aras de evitar tentaciones, era un acto reservado a mujeres, con la idea de evitar presuntas infidelidades, que parece ser, en aquella época solo se daban entre personas de distinto sexo (o más bien lo contrario, no se consideraba infidelidad). Cuando con ideas aviesas, (o quizá preclaras), Publio Clodio Pulcro, se introdujo en dicha fiesta, disfrazado de mujer, para yacer o quizá solo hablar de los resultados de la última carrera de cuadrigas, (tan poco hay que ser tan mal pensados), con Pompeya Sila, a la postre esposa del mismísimo Julio César. Lo que llevó aparejado el divorcio de tan insignes personajes y aquella frase para la historia de que “la mujer del César no solo ha de ser honrada, sino también parecerlo”.
Pues bien, algo similar debería ocurrir con la Agencia Tributaria, en épocas como la actual en la que, como ya indicábamos la semana pasada, todos los empresarios, se encaminan con gran dolor de su escuálida tesorería a rendir cuentas del cuarto trimestre de 2.010. Y sin embargo, descubrimos con asombro como ha sido objeto de una querella la Delegada Central de Grandes Contribuyentes y dos jefes del mismo departamento, por una presunta prevaricación, consistente en la paralización de una inspección fiscal en relación con un caso de facturas falsas.
Esta cuestión, de la que entiende el Juzgado de Instrucción número 8 de Madrid, podría quedarse en nada. Como quedó en nada el juicio al mencionado Publio, según se deduce del “Sálvame”, del día de la fecha. No obstante, la magen de Pompeya quedó en entredicho.
El daño ya está hecho y ante esto, que le puedes decir, por ejemplo a un empresario de la hostelería (ahora también dedicado a labores policiales, para mayor gloria del Ministerio de Sanidad), cuando te indica, que si no puedes hacer nada con sus impuestos, que tiene tres trabajadores a su cargo, que cada vez va menos gente al bar, que los que van se marchan antes o consumen menos, que solo pagamos los pequeños y justo ahora lee una noticia como la que indicamos y le viene a la cabeza aquella canción de Víctor Manuel con el “aquí pagamos todos o no paga ni Dios” (creo que era cabemos, no pagamos, pero hace ya tanto tiempo de aquello). Que la fuerza os acompañe.
Del Ocejón y el opio del pueblo.
Por Pedro L. Toledo Ramos.
Todavía estamos con la resaca de las navidades, los restos de turrón, mazapanes, polvorones y demás elementos similares, que han pululado estos días, por nuestras mesas y lo que es peor por nuestros estómagos. Todo ello con gran satisfacción para nuestros niveles de colesterol, glucosa, transaminasas y otras hierbas. Y sin darnos cuenta, estamos metidos en plena cuesta de enero.
Es este, un enero extraño, en el que más que hacer frío, se dedica a llover. Enero en el que se espera con temor el cargo de la Visa, auténtica resaca de todos nuestros bolsillos, que combinada con la subida de la luz, el gas y el transporte, hacen que veamos la ya legendaria cuesta, que siempre acompaña a este mes, como un auténtico Ocejón.
Al menos de momento, puesto que es posible que los mercados, que son los que rigen nuestros designios, indiquen que por ejemplo hemos de ir al copago en la Sanidad, con lo que nos tocaría rascarnos el bolsillo cada vez que vayamos al médico o necesitemos una radiografía. Dado que de todos es conocido, que una sociedad democrática como la nuestra, se ha de regir por los dictados de los mercados.
Es posible que esta semana, no prestemos toda la atención debida, a algo que nos atañe muy especialmente: la subasta de deuda. En la que esos mercados de los que antes hablábamos, “jugarán” con los designios de nuestros vecinos portugueses (Cristiano y Mou mediante) y con los nuestros, con la alargada sombra de la intervención, rescate o demás formas en que quieran definir, la pérdida total de soberanía que conllevaría y las penalidades a que nos veríamos abocados.
Pero como siempre que llueve escampa, pensemos en otras cuestiones. Siguiendo la estrategia de cierto entrenador de fútbol, (con 2 victorias de los últimos 28 partidos), que se encarga de desviar la atención, recriminando las celebraciones de otros entrenadores, saludando a sus hijos en la grada, en partidos en los que él no participaba. Todo ello con el “aprecio” de todos, aprecio que su apellido le otorga.
Por tanto, con el consabido “fútbol y toros” de hace 40 años, (ya sabéis que “cuanto más cambian las cosas, más permanecen igual”), esperemos tiempos mejores, que seguro que vendrán y mucho antes de lo que pensamos.
Que la fuerza os acompañe.
Todavía estamos con la resaca de las navidades, los restos de turrón, mazapanes, polvorones y demás elementos similares, que han pululado estos días, por nuestras mesas y lo que es peor por nuestros estómagos. Todo ello con gran satisfacción para nuestros niveles de colesterol, glucosa, transaminasas y otras hierbas. Y sin darnos cuenta, estamos metidos en plena cuesta de enero.
Es este, un enero extraño, en el que más que hacer frío, se dedica a llover. Enero en el que se espera con temor el cargo de la Visa, auténtica resaca de todos nuestros bolsillos, que combinada con la subida de la luz, el gas y el transporte, hacen que veamos la ya legendaria cuesta, que siempre acompaña a este mes, como un auténtico Ocejón.
Al menos de momento, puesto que es posible que los mercados, que son los que rigen nuestros designios, indiquen que por ejemplo hemos de ir al copago en la Sanidad, con lo que nos tocaría rascarnos el bolsillo cada vez que vayamos al médico o necesitemos una radiografía. Dado que de todos es conocido, que una sociedad democrática como la nuestra, se ha de regir por los dictados de los mercados.
Es posible que esta semana, no prestemos toda la atención debida, a algo que nos atañe muy especialmente: la subasta de deuda. En la que esos mercados de los que antes hablábamos, “jugarán” con los designios de nuestros vecinos portugueses (Cristiano y Mou mediante) y con los nuestros, con la alargada sombra de la intervención, rescate o demás formas en que quieran definir, la pérdida total de soberanía que conllevaría y las penalidades a que nos veríamos abocados.
Pero como siempre que llueve escampa, pensemos en otras cuestiones. Siguiendo la estrategia de cierto entrenador de fútbol, (con 2 victorias de los últimos 28 partidos), que se encarga de desviar la atención, recriminando las celebraciones de otros entrenadores, saludando a sus hijos en la grada, en partidos en los que él no participaba. Todo ello con el “aprecio” de todos, aprecio que su apellido le otorga.
Por tanto, con el consabido “fútbol y toros” de hace 40 años, (ya sabéis que “cuanto más cambian las cosas, más permanecen igual”), esperemos tiempos mejores, que seguro que vendrán y mucho antes de lo que pensamos.
Que la fuerza os acompañe.
viernes 30 de abril de 2010
De los borradores, los cumpleaños infantiles, las tinajas y las flores
Un año más, por estas fechas, nos encontramos con el comienzo de la Campaña de Renta. Campaña de Renta 2009, que este año, viene de la mano, por un lado del cese del responsable de la Agencia Tributaria, Luis Pedroche y de la recepción de los borradores de Renta, por otro.
Con respecto al cese de nuestro querido Luis (con el que tuve el gusto de departir en unas jornadas tributarias en 2008) y usando un símil futbolístico sería como si Laporta hubiere cesado a Guardiola en vísperas del choque contra el Inter de Milán (cuyo resultado por cierto, ahora no recuerdo). Pero como en estos casos, supongo que ha habido motivaciones más políticas que de otro tipo y como solía decir Napoleón Bonaparte, “la política es una fábula que imaginan los gobiernos, para adormecer a los gobernados”.
Por otro lado los ya legendarios Borradores de Renta, que se pueden recibir de multitud de formas (descargas en www.aeat.es , correo postal, sms, etc), puede ser más problemática por el “aborregamiento” que produce en los ciudadanos:
-Recibo al renta hecha, toco un botoncito y me he quitado un problema de encima, me voy a jugar al pádel o a llevar a los niños al tercer cumple de esta semana.
Porque sabemos todos, que ahora los niños, han de invitar a todos los niños que van con ellos a su clase a su cumpleaños, a los que juegan con ellos en el patio, a los vecinos con los que se encuentra en el parque, a los vecinos que saluda en el portal, a sus primos y a los hijos de los amigos de los padres y madres. Con lo que al final se juntan auténticos “macrocumpleños” de cerca de 60 niños, en el que principalmente se aburren, o terminan jugando en grupitos a la DS, para soplar todos juntos la tarta (que no se comen porque no les gusta), repartirse las chucherías de rigor (para mayor gloria del Colegio de Odontólogos) y hasta el próximo. Con lo que sí han de celebrarse 60 cumpleaños a los que ha de asistir, y todos se han de hacer dentro del calendario escolar, (los que los cumplen en verano, se han de celebrar obligatoriamente en septiembre o en junio en base a no recuerdo que Ley Orgánica) que como es bien sabido no supera los 6 meses, con lo que nos encontramos con 24 semanas lectivas y “cumpleañables”, lo que nos lleva a una media de 2.5 cumpleaños por semana, con el consiguiente trasiego de niños y niñas, padres y madres, abuelos y abuelas, cuidadores y cuidadores, regalos de 5 Euros y chucherías diversas, por los parques de bolas, granjas-escuelas, zoológicos o cafeterías, en donde se producen tan insignes celebraciones.
Pero volvamos al tema de los borradores (desconozco si más serio o digno de estudio que el anterior o no). Hemos de tratar entre todos (y más los que nos dedicamos a esto), de que el ciudadano de a pie, sea consciente de que los borradores de Renta, son un servicio que nos da la Agencia Tributaria, que nos pueda facilitar nuestras obligaciones fiscales, pero que puede tener un efecto boomerang.
Recordemos que el año pasado, el 40 % tenía errores, por tanto hemos de poner hincapié en que un repaso al mismo, si puede ser por el contribuyente y si no poniéndose en manos de un profesional, pero un profesional de la fiscalidad, igual que cuando uno de esos 60 niños, coge la gastroenteritis de turno, motivada fundamental mente, por la ingesta de gusanitos rancios, tarta de cumpleaños y el aditivo E528, que seguramente se encuentra en todas las chucherías y regalices que ingieren en los ya referidos actos sociales a los que acuden), aunque eso sí ahora disfraza de “hay un virus”, como si los virus fueran algo nuevo, se ponen tres niños malos y rápido vamos al pediatra para que les mande Aquarius, dieta blanda y nos diga que “hay un virus”. Pues como decía en ese caso, al niño le llevamos al pediatra, no al dentista, con algo tan importante como la Renta, hay que mentalizar al ciudadano que vaya a su fiscalista, no al señor del banco, de la inmobiliaria o de la compañía de seguros, o al primo de la vecina del quinto que trabaja en una oficina (con todos mis respetos para estos grandes profesionales en su materia).
Y cuáles son los indicativos, las pistas que nos pueden hacer ver que nuestro Borrador puede ser uno de esos millones que está equivocado. Fundamentalmente los errores vienen en aquellos contribuyentes que tienen deducción por vivienda habitual o por aportaciones a planes de pensiones. Aquellos que hayan tenido cambios en su situación familiar (nacimientos, fallecimientos, nuevas discapacidades, etc.). Los rendimientos de los seguros (en especial si estos rendimientos son de períodos superiores a cinco años). También quienes perciban o satisfagan cantidades por resolución judicial con motivo de una separación o divorcio. Y para este año además, aquellos trabajadores que hayan estado afectados por un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) a partir del 8 de marzo de 2009.
Es posible, que con motivo de estos reiterados errores en los borradores, consigamos entre todos inculcar a los ciudadanos una “cultura fiscal” que de otra manera no hubiéremos conseguido. Siguiendo el símil de aquel señor de la India que se ganaba la vida llevando agua a su pueblo para venderla, con dos tinajas las cuales llevaba colgadas de los extremos de un palo a la espalda. Una de ellas llegaba siempre con toda el agua al pueblo, pero la otra, solía perder la mitad por una grieta. Un día la que perdía el agua, le indicó a su dueño que estaba muy apenada porque debido a su imperfección no cumplía su cometido también como debiera. Este le contestó que si no había visto el camino por el que venía del río. Solo tenía flores por el lado del camino de la tinaja agrietada.
El aguador, había puesto semillas en ese lado, de tal forma que la tinaja las iba regando a su paso. Flores que luego vendería en el mercado junto con el agua. De tal modo que de la imperfección de esta tinaja, consiguió una ventaja competitiva, dedicándose también a la floricultura.
Que la fuerza os acompañe y esperemos que el Villarreal también
Pedro L. Toledo Ramos
asesoriatoledo@asesoriatoledo.com
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